Biografía: Ciceron - The Elder Scrolls V: Skyrim

PC , PlayStation 3 , PlayStation 4 , Switch | Publicado el 04/08/2016 a las 00:09 | Por MatLara | (3837)


En esta ocasión les hablaré de un bizarro buzón que hace su aparición en el entretenido Skyrim. Los invito a conocer su retorcida historia para que puedan comprender de mejor forma su incomprensible comportamiento y extraño actuar que nos dejara en más de una ocasión con la boca abierta.



Esta más que claro indicar que este artículo contiene información importante sobre la trama del juego, por lo que si no quieres arruinarte tu partida si estás jugando Skyrim, no leas este gran spoiler jajaja.


Como mencione anteriormente, Cicerón es un bufón quien lo podremos encontrar por primera vez cerca de una granja de la ciudad Carrera Blanca, donde este se encontrara transportando un carretón con un ataúd en su interior, situación con la que podremos hacernos una idea o sospechar desde la primera vez que lo encontremos con sus extraños y sospechosos actos. Si hablas con Cicerón en dicho lugar se nos activara una misión secundaria donde este nos pedirá ayuda con su carretón que tiene una rueda rota. Si decides ayudar al hilarante bufón deberás dirigirte a la granja próxima al lugar para solicitar ayuda, encontrándonos con Loreio el dueño de la granja quien se negara rotundamente a ayudar, pero que si insistimos este accederá a dar una mano. Aunque también se nos dará la opción de ayudar al mismo granjero que nos indicara que acusemos injustamente a Cicerón con un guardia para que lo deje tranquilo. En caso de que hayas convencido al granjero que ayudara al bufón, este último nos dará algunas monedas por la ayuda, pero en caso contrario que hayamos hablado con el guardia acusando a Cicerón de realizar alguna mala acción como robar, tener armas de contrabando o matar a alguien, y más adelante en el juego si visitamos la granja esta se encontrara inhabitada, y cuando nos volvamos a encontrar con Cicerón, nos confesara que el mismo asesino al granjero y a su esposa.  

Cicerón en realidad es miembro de la Hermandad Oscura (facción de asesinos muy antigua que rinde culto a la entidad Sithis quienes asesinan a cambio de dinero) y el guardián protector del ataúd de la Madre Noche (cadáver de la matriarca de la Hermandad Oscura quien es la única que puede escuchar las peticiones de los clientes de la facción para comunicar el contrato al Oyente) aparte de ser un bufón. Al pertenecer al clan de asesinos de la Hermandad Oscura podría explicarnos un poco el extravagante comportamiento, aunque eso no explica en su totalidad la perturbada personalidad del personaje, existen unos diarios de vida del propio Cicerón en los cuales se explica más afondo su curioso antepasado junto a los acontecimientos que afectaron su persona provocando un severo daño mental que se fue agravando con el paso del tiempo. Sin embargo a pesar de su evidente trastorno, se toma muy en serio su labor como guardián de la Madre Noche, quien la defenderá a toda costa sin miedo a cometer asesinato ante cualquiera que ose ofender, cuestionar, herir o inclusive ignorar a la respetada Madre Noche.

  

Ahora procederé a relatar brevemente la historia de Cicerón antes que llegara a Skyrim y sus andanzas en la Hermandad Oscura en conjunto a como llego a ser el guardián de la Madre Noche, a través de sus cinco diarios que encontraremos dentro de una de las guaridas de la Hermandad Oscura en el Santuario de Falkreath en Skyrim. 


 

En el primer diario se relata sobre la destrucción del santuario de la Hermandad Oscura junto a la masacre de todos sus miembros exceptuando a él aún cuerdo Cicerón, destrucción provocada por la guerra entre el Imperio y el Dominio Aldmer. Producto a todo el caos producido por la guerra, Cicerón decide viajar hasta el santuario de Cheydinhal buscando refugio, resultando recibido gratamente. Luego de un tiempo, otros santuarios fueron destruidos o en otros casos abandonados, lo que significaba un gran aumento de contratos para el santuario de Cheydinhal, siendo uno de estos contratos encomendado a Cicerón, constando en asesinar a una baronesa, el cual lleva a cabo a la perfección incluyendo la muerte de la sirvienta, indicando claramente con sus palabras; “He completado el contrato de la baronesa. Murió bien. Su sirvienta, no tanto”. Sin embargo así como el santuario gozaba con el aumento de contratos, la hermandad comenzaba a perder reputación.  

Producto a que solo se estaban cumpliendo contratos solo en provincias de Cyrodiil debido a los problemas con los demás santuarios, dentro de la facción se trataba de decidir si la hermandad debía expandirse o mantenerse consolidada. Mientras tanto Cicerón se encargaba de un nuevo contrato, el cual trataba sobre matar al Campeón de la Arena de la ciudad Imperial, donde con astucia logro astutamente su objetivo, como lo menciona en su diario; “En último término decidí hacerme pasar por un admirador encandilado, ganándome el favor del Gran Campeón. Mientras acompañaba a ese idiota arrogante por el Gran Bosque, le corté el cuello y dejé que los osos se comieran su cuerpo”


 

El segundo diario cuenta como unos corsarios saquearon además de destruir el santuario de Quietud, quedando la Hermandad Oscura con tal solo tres santuarios; el de Cheydinhal en Cyrodiil (donde se encontraba Cicerón), el de Corinthe en Elswey y el de Falkreath en Skyrim. No obstante por decisión interna en la hermandad, el santuario de Corinthe se cerraría y sus miembros se unirían al santuario de Cheydinhal, donde los recibiría cariñosamente Cicerón de igual forma como lo habían hecho consigo mismo. Eventualmente Alissane Dupre quien resultaba ser en ese momento la Oyente (única persona que puede comunicarse y recibir los contratos a través de la Madre Noche) tuvo que contratar mercenarios para protegerse de la violencia en la ciudad, debido a una guerra por el control que libran dos de los mayores traficantes de skooma de Cyrodiil, teniendo que abandonar su hogar para proteger la cripta de la Madre Noche ubicada en Bravil. Producto a lo anterior, Rasha líder del santuario de Cheydinhal envío a dos miembros a prestar apoyo a la Oyente, situación en la cual Cicerón también se había ofrecido para prestar ayuda pero que fue ignorado encomendándosele la labor de proteger el santuario quien respeto sin vacilar. Mientras tanto Cicerón se encargó de otro contrato, el cual consistía en asesinar a un mercader Khajita, donde Cicerón cometió un error haciéndolo perder su gratificación, como lo indica el mismo; “El mercader de sedas empezaba a enfriarse, y yo ya tenía medio cuerpo fuera de la ventana cuando su hija entró en la habitación. En ese punto, ya no tuve mucha elección.”.  

Al día siguiente al santuario solo regreso gravemente herido un miembro encomendado a la misión de prestar apoyo a la Oyente, quien relato como su compañera fue fríamente hecha pedazos y como trágicamente la Oyente había sido quemada viva, pero que había podido defender el ataúd de la Madre Noche llevándolo consigo al santuario de Cheydinhal. 


 

El tercer diario trata sobre como el santuario se había calmado a pesar que la situación de la Hermandad era critica, debido a la ausencia de un Oyente que pudiera comunicarse con la Madre Noche imposibilitando conseguir contratos. La única manera que tenían para poder conseguir dichos contratos era que los mismos asesinos salieran a buscarlos oyendo los lamentos de las personas, aunque era una tarea bastante complicada y no siempre resultaba tan bien como lo hacía el Oyente con la Madre Noche. Luego de dos meses desde la llegada de la Madre Noche al santuario y con la ausencia de Oyente, Rasha el líder del santuario decide revivir una antigua tradición que constaba en nombrar un guardián quien debía proteger los restos de la Madre Noche. La ceremonia se realizó al día siguiente dando como resultado a Cicerón como el elegido, quien se sintió inmensamente halagado como también triste, ya que con esta nueva condición no podría realizar más contratos, debiendo dedicarse completamente al cuidado de la Madre Noche. Sin embargo Rasha le dio un último contrato antes que asumiera su nuevo rol como guardián, contrato con el objetivo de matar a un bufón, el que posteriormente cumplió a cabalidad con una víctima que rio hasta que la muerte fue concretada, como lo recuerda en su diario; “El bufón ha muerto. Mi contrato final ha sido completado. Ah, cómo se rio y se rio... hasta que dejó de reír.”.  

Cicerón rápidamente se adaptó a su nueva labor como guardián, encargándose de algunas actividades como mantener tanto la capilla como a la Madre Noche limpia y en buen estado, aseando los restos de la Madre Noche con aceites, además de eliminar ratas o insectos, y recitando antiguos encantamientos para mantenerla santificada. Luego de  meses sin haber un Oyente Cicerón se cuestiona por qué la Madre Noche no le habla, evidenciando su desesperación con lo siguiente en su diario; “Meses, meses y más meses, y no hay Oyente. ¿Por qué no quiere hablar conmigo la Madre Noche? Soy digno de ser Guardián, ¿pero no Oyente? Protejo a nuestra señora, la mantengo santificada, ¿y aun así no quiere dejarme oír su voz?”.  

Extrañamente Cicerón comenzó a recordar de manera afectuosa al bufón que el mismo había asesinado, más específicamente su risa. “Vuelvo a pensar con afecto en mis horas con el bufón. Su risa, sus gritos, su lastimero llanto. Y entonces, al acercarse el final, otra vez su risa. Tan feliz en la muerte como en la vida. Fue un honor conocerle.”.  


 

En el cuarto diario se explica como en el santuario de Cheydinhal las cosas se salían de control debido a que los contratos escaseaban y el liderazgo de Rasha empezaba a esfumarse, situación que enloquecía a Cicerón quien comenzaba a enfadarse; “¡Silencio! ¡Silencio ensordecedor! En mi cabeza, en mi cabeza, en mi cabeza. Es el silencio de la muerte, el silencio del Vacío. Filtrándose dentro de mí a través de la Madre. El silencio es odio. El silencio es rabia. El silencio es amor.”.  

Posteriormente Rasha se nomino como Oyente, con lo que Cicerón procedió a preguntarle por las palabras vinculantes sobre la Madre Noche, palabras que Rasha no conocía, haciendo que Cicerón sospechara al percatarse que era un embustero además de farsante y que sus patrañas no podían ser toleradas, decidiendo actuar por su propia cuenta convenciendo a uno de los asesinos de la hermandad para que matara a Rasha, demostrando su lealtad hacia la Madre Noche, dejando tan solo a tres asesinos dentro de la hermandad de Cyrodiil, siendo Cicerón, Garnag y Poncio.  

La Madre Noche aún permanecía en silencio luego de mucho tiempo, provocando que la ansiedad y desesperación hicieran oír a Cicerón cada vez más frecuentes y notorias las risas del bufón en su mente, suceso que  Cicerón considero como un regalo desde el vacío por parte de la Madre Noche; “Puedo oírla. Más y más profunda. Más y más alta, puntuando el silencio como el trueno en una noche tranquila. La risa. ¡Riendo, riendo, riendo, riendo! ¡Es el bufón! ¡Una voz desde el Vacío, para animar al pobre Cicerón! Acepto tu regalo, queridísima Madre Noche. Gracias por mi risa. Gracias por mi amigo.”.  

Posterior a estos hechos Poncio había sido asesinado mientras trabajaba por un bandido, considerando Cicerón como algo gracioso aun comprendiendo que se trataba de algo triste, pero que su actual estado mental pensara lo contrario, como lo demuestra en su diario; “Poncio ha muerto. Un asesino de la Hermandad Oscura que muere a manos de un bandido cualquiera al pasear por las calles de Cheydinhal. ¿Cómo puede ser tan gracioso algo tan triste?”.  

Aun queriendo ser Oyente, Cicerón se las ingeniaba para poder corregir a cualquier costo la caótica situación del santuario, llegando a sacrificar a su más reciente “amigo”, las risas del bufón a cambio de poder oír la voz de la Madre Noche; “Me encanta la risa, queridísima Madre Noche, pero aún ansío oír tu voz. ¡No es demasiado tarde! ¡Háblame, madre! ¡Háblame para que pueda arreglar las cosas! ¡Puedo salvar el santuario, puedo salvar a la Hermandad! ¡Puedes quedarte la risa! ¡Tómala! ¿Aceptas el cambio entonces? ¿La risa por tu voz?”.  

A la mañana siguiente Garnag salió en busca de comida pero lamentablemente nunca más regreso, ocasionando que Cicerón comenzara a perder la noción del tiempo, quedando solo; “Garnag no está. No está, no está, no está, no está. Se fue a conseguir comida, pero volverá. Solo han pasado tres meses. Tres meses. ¿Tres meses? ¿Doce mesas? ¡Cuatro cosas!”. Es así como el mismo Cicerón luego de todos los infortunios señala en su diario que había renacido como el Bufón de Corazones; “¡Cicerón ha muerto! ¡Cicerón ha nacido! La risa me ha llenado, me ha llenado completamente. Yo soy la risa. Yo soy el bufón. El alma que me ha servido de constante compañera durante tanto tiempo ha roto el velo del Vacío finalmente y para siempre. Ahora está dentro de mí. Soy yo. El mundo ha visto por última vez a Cicerón el hombre. Que contemple ahora a Cicerón, el bufón de corazones... ¡La risa encarnada!”.  

Decidido, Cicerón se dispuso a abandonar el santuario de Cheydinhal con la Madre Noche consigo, sin antes dar un último paseo, encontrándose con una doncella, a quien apenas pudo  resistirse en asesinar, manteniéndose firme respetando su labor como guardián, conteniendo toda su sed de sangre.  


 

En el quinto y último diario Cicerón cuenta como en un acto de desesperación y como último recurso decide comunicarse con la líder del santuario de Falkreath en Skyrim. Aunque Cicerón se cuestiona sobre el funcionamiento interno de ese santuario debido a que no se estaban siguiendo las normas del Sacramento Negro, además de que no contar con Oyente ni Madre Noche para recibir los contratos. Sin embargo la desesperación del bufón lo obligo a enviarle una carta a Astrid la líder del santuario; “He escrito las cartas. Muy educadas. ¡Muy oficiales! Para Astrid, en Skyrim. Su santuario sigue en pie. Aún funciona. ¿Pero cómo? Si no hay Oyente no puede haber Sacramento Negro, y sin Sacramento Negro no hay contratos. Su familia puede abandonar los métodos antiguos y seguir sobreviviendo, seguir matando, pero... ¿esa familia sigue siendo la Hermandad? ¿O es algo distinto? Algo nuevo. Algo diferente. ¿Algo malo? Algo malo.”

Una vez estando en Skyrim junto con la Madre Noche a través de una embarcación llegando al Lucero del Alba, lugar donde encuentra un antiguo santuario abandonado, del cual consigue la contraseña logrando entrar y considerándolo su nuevo hogar y refugio en Skyrim, aunque con la mala fortuna que aun la Madre Noche no se comunica con él. Por lo tanto, Cicerón decide ir en busca de la líder Astrid en el otro santuario, concluyendo con su último diario. 


 

 

 

Posterior al quinto diario es donde empieza la trama en Skyrim, donde lo conoceremos por vez primera cerca de Carrera Blanca con la rueda rota de su carreta, donde lleva a la Madre Noche, como lo mencione al inicio de la reseña. Luego de dicho suceso, Cicerón logra llegar hasta el santuario de Falkreath en busca de su líder Astrid, pero lamentablemente no es recibido de la mejor forma. Cicerón por lo demás, destaca su enfado con el grupo al notar que respetan más a Astrid que a la Madre Noche, perdiendo rápidamente el control en poco tiempo, y en un intento fallido tratando de asesinar a Astrid lastima a otro miembro llamado Veezara, por lo que se da a la fuga siendo perseguido por otro miembro llamado Arbjorn. La fuga se termina en la entrada del santuario de Lucero del Alba, donde en un violento enfrentamiento resultan gravemente heridos Cicerón y Arbjorn, donde el bufón logra escapar entrando al santuario, por el contrario de Arbjorn que no conocía la contraseña.  

Es acá donde nuestra participación se pone importante en relación a la aventura de Cicerón, ya que al ser miembros de la Hermandad Oscura y volver al santuario luego de algunos contratos, nos encontraremos con el ataque sufrido en el lugar provocado por Cicerón, donde Astrid nos indicara que examinemos la habitación de Cicerón en busca de pruebas para saber hacia qué lugar escapo, donde encontraremos sus diarios logrando conocer su paradero al santuario del Lucero del Alba junto a su contraseña. Una vez estando fuera del santuario, nos encontraremos con Arbjorn moribundo quien nos relatara el feroz encuentro.

 

Una vez adentro es donde tendremos la difícil (o fácil dependiendo de la cizaña) decisión sobre el destino de Cicerón, lo que significara matarlo o marcharse perdonándole la vida. Es acá donde proviene la controversia entre los jugadores, ya se encuentran algunos que desean verlo muerto sin vacilación y otros los cuales le perdonan la vida. Los que desean verlo muerto es básicamente por que detestan al bufón, quien los aburre con sus incoherencia e incomprensibles actos como los sucesos acontecidos en el santuario con Astrid, destacando que si decidimos matarlo, este no morirá sin dar pelea. Y los que le perdonan la vida lo hacen porque disfrutan de cada incoherencia que sale de la boca del bufón resultándoles hilarante, además de que profundizaron más en la historia de Cicerón comprendiendo sus actos y como llego a desquiciarse, llegando a tomarles cariño, destacando que una vez que perdonas su vida, este te agradecerá con lealtad, por lo que siempre que quieras podrás tenerlo como acompañante y realizar contratos junto a él resultando simplemente chistoso, además que es un muy eficaz combatiente con mucha salud y experto a la hora de ser sigiloso con su experticia con armas a una mano.  

Esa ha sido toda la historia de Cicerón, la cual pudimos ahondar aún más gracias a sus diarios que trajo consigo a Skyrim, donde pudimos conocer más afondo al enigmático bufón quien como pudimos “leer” no siempre fue así de loco como lo conocemos en Skyrim, logrando ver como poco a poco su paranoia y mente desquiciada se empieza a tornar irracional frente a cada suceso de su vida, dejando de ser un simple asesino para transformarse en el guardián de la Madre Noche e incomprendido bufón, difícil situación que ayudo a que su mente completara en sumirse en la locura. Cabe destacar que la voz en español que se utiliza para darle vida a Cicerón aporta aún más con la conducta maniática del bufón, resultando en ocasiones perturbadora como con algunas de sus frases;  

“Oooh... Cicerón ha oído hablar del carnicero. Interesante uso del cuchillo. Simplemente… ¡Zas, zas, zas, zas, zas! Y después… ¡Zas, zas, zas, zas, zas!”  

“Je, je, je… ¿Loco? ¿Cicerón? Je, je, je… Qué locura…”  

“Los Renegados… ¡se creen que dan tanto miedo! Cicerón os enseñará lo que es dar miedo. Malditos Renegados…”  

“Y si veo a una ave cantora, le retuerzo el pescuezo ahora…”  

“¡He visto a un enano! ¡Lo vi, lo vi! ¡Cicerón ha visto a un enano! Allí… Ah. No, perdón. No hay ningún enano…”  

“Jo, jo, jo… y ji, ji, ji, parto ese laúd así… Y si el bardo quiere pelear, sus ropas voy a flambear…”  

“¿Tiene que ver con ir con discreción y apuñalar? ¡Ooh, dime que sí!”  

“Y si me encuentro a Nelly, mi amiga, le hundiré el cuchillo en la barriga…” 

  

¿Y tú? ¿Matarías a Cicerón o lo dejarías vivir? ¿Dejarías vivo a la mente maniaca del bufón luego de comprender de mejor manera su profunda historia o acabarías con toda su demencia para no toparte con su despiadada risa…?




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Publicado el 11/08/2016 a las 13:01 | Comentado por Tio Emilio

Me simpatizo el maniaco bufón, yo lo dejo vivir!!! hehehe

Publicado el 11/08/2016 a las 15:30 | Comentado por Ib

ni ahi con andar con bufones locos en la epoca mediaval.. mucho riesgo jajajajaaaaa

Publicado el 12/08/2016 a las 14:04 | Comentado por Jhon Wesker

son geniales las frases de Cicerón ademas que la voz en español le da todo el toque maniaco, sobre todo cuando decides matarlo cool jajajaja.